
__webshops__red carpet__fairs__objects__people___events__fairs__shops__
La noche prometía looks memorables y, sin duda, los ofreció. Hacía tiempo que no nos lo pasábamos tan bien analizando una red carpet como la de la reciente gala del Met dedicada a la exposición “Punk: From chaos to couture”, que congregó a un buen puñado de celebrities ávidas por ofrecer su particular visión de la temática. Nos gustó la elegancia de Diane Kruger con su Chanel couture, clutch de pinchos y mechas rosas; el drama de Sarah Jessica Parker con su vestido de Giles, botas tartan de Louboutin y espectacular tocado mohawk de Phillip Tracy; la discreción de Indre Rockefeller con su precioso Delpozo azul; el rock&roll eighties de Anja Rubik by Anthony Vaccarello; o la vuelta de Sienna Miller como fashion icon con una espectacular chaqueta de Burberry y peinado ad hoc. Pero aquí vamos a intentar centrarnos en el vintage que se pudo ver en la gala. Las gemelas Olsen siguieron demostrando su estatus de outsiders hiperglamourosas con un Chanel couture y un precioso abrigo kimono Balmain vintage Mary-Kate, mientras que Ashley lucía un Dior naranja de complicado estilismo. No es la primera vez que las vemos vestidas con piezas de su colección como ya ocurriera en la gala del Met en 2011. En cambio, la sorpresa vino de la mano de la dulce Anne Hathaway. La actriz cambió radicalmente de registro al teñirse de rubio platino inspirada por Debbie Harry y apostar por un Valentino couture de 1992 de intrincadas transparencias que, aunque no fuera uno de nuestros favoritos, suponía una elección arriesgada que aplaudimos desde aquí. ¿Visteis la alfombra roja? ¿Con quién os quedáis?








